Alcance del servicio
Antes de contratar conviene saber dónde termina el sello y dónde empieza otra cosa. No todo lo que rodea a un informe bursátil se resuelve con la misma capa técnica, y mezclar promesas es la forma más rápida de romper la confianza del lector.
Un programa de sellado se organiza por flujo de publicación, no por cantidad de documentos. La firma se captura una sola vez y queda asociada a una clave pública consultable. A partir de ahí, cada informe que se selle arrastra esa identidad. Lo que sigue describe qué entra en el alcance habitual, qué no, y qué detalles hay que acordar antes de empezar.
Si algún punto de esta lista no encaja con el flujo real de tu redacción, es mejor resolverlo antes de sellar el primer informe. Cambiar las reglas con documentos ya sellados obliga a rehacer el registro público.
Plantear una consulta sobre el alcanceAntes de sumar un informe al flujo de sellado conviene aclarar qué se firma, en qué momento se congela la versión y qué queda fuera del alcance del sello. Estas son las dudas que aparecen casi siempre en la primera conversación.
El hash se calcula sobre la versión final del informe, la que va a publicarse. Si el documento se regenera después, aunque sea para ajustar un formato o reexportar un PDF, el hash cambia y el sello deja de coincidir. Por eso el orden importa: primero se cierra el contenido, después se calcula el hash y recién entonces se registra el sello. Cualquier retoque posterior obliga a sellar de nuevo.
Hace falta definir quién es el responsable de firmar cada informe y capturar su firma una sola vez. También conviene acordar un formato de exportación estable, porque convertir el archivo a otro formato puede alterar metadatos y romper la coincidencia. No se requiere instalar nada en los equipos de los lectores: la verificación se hace contra el registro público del sello.
No lo impide. Un modelo generativo puede reescribir un párrafo o cambiar una cifra si el documento llega en formato editable. Lo que hace el sello es volver detectable esa edición: cualquier cambio posterior rompe la coincidencia con el hash firmado. La diferencia entre un informe sellado y uno sin sellar no está en la imposibilidad de editarlo, sino en que la edición deja rastro.
Tres cosas concretas: que el documento existe, que fue sellado en una fecha determinada y que la firma corresponde a una identidad registrada. No expone el contenido completo ni los datos personales del analista. El resultado es binario, con la fecha y el emisor, y no requiere acceso a los sistemas internos de quien emitió el informe.
Con una addenda sellada por separado. El original conserva su valor probatorio y la corrección queda también verificable, declarando qué se modifica y por qué. Editar el documento original sin dejar rastro es justamente lo que el sello busca evitar: si se hace, la versión que circuló primero queda sin respaldo claro.
El sello cubre la integridad del documento y la identidad de quien lo firmó, pero no resuelve la manipulación previa al sellado ni la sustitución del archivo por otro con firma válida de otra persona. Tampoco cubre la interpretación que un tercero haga del contenido ya verificado. Distinguir estos planos evita prometer más de lo que la técnica entrega.
Si tu caso no encaja en ninguna de estas preguntas, en la sección de preguntas frecuentes hay más detalle sobre el flujo completo, o podés escribirnos directamente desde contacto.
Programas de sellado aplicados a flujos de publicación reales: captura de firma, congelación de versión, cálculo de hash y registro público. Cada programa se elige según dónde vive el informe y quién responde por él.
El sellado no impide la edición: la vuelve detectable, porque cualquier cambio posterior rompe la coincidencia con el hash firmado. Lo que el sello no resuelve es la manipulación previa al sellado ni la sustitución del archivo por otro con firma válida de otra persona. Distinguir esos planos evita prometer más de lo que la técnica entrega. Si necesitas fijar criterios comunes antes de elegir un programa, conviene revisar los estándares de verificación; para plantear un caso concreto, la vía es contacto.